Este jueves me sumo a la convocatoria de: ARTESANOS DE LA PALABRA
Nos propone elegir un titular a elección de la lista que presentan y crear una historia.
Yo elegí el siguente:
Nidia tenía 122 años cuando una noche de verano dio su último suspiro.
En el pergamino de su piel se habían escrito miles de recuerdos, en sus ojos ya velados por la oscuridad titilaba el brillo de un amor imposible que nunca confesó.
A veces le gustaba contar anécdotas, casi todas eran alegres, como cuando se puso pantalones para ir a una fiesta y se armó todo un escándalo que hasta había salido en los diarios. Las mujeres no hacían esas cosas en esos años tan lejanos, pero ella era una rebelde.
Era un joven hermosa con una voz exquisita gracias a la cual pudo recorrer el mundo. Cantaba tango como ninguna y siempre estaba de gira. En ellas había conocido a muchos personajes interesantes como Gardel y Cortázar.
Pero su mayor logro fue cantar en París. Cada noche brillaba frente a los ojos de mujeres perfumadas y hombres famosos. Entre ellos se destacaba todas las noches un maduro Van Gogh a quien juraba haber visto de cerca pintar varias de sus obras maestras. A ella la que más le gustaba era "Los Girasoles".
Igual no le gustaba hablar mucho de eso, sentía que se burlaban y no le creían.
Siempre pensó quedarse en Paris, pero el destino la llevó para otro lado cuando se quedó sin voz, rota de desamor y sin dinero.
Sus sueños terminaron y justo ahí lo conoció a José, un buen hombre al que nunca quiso, pero que la salvó. Después vino la mudanza, los hijos, los nietos, los bisnietos. Pasaban los años y veía morir a sus seres queridos, a sus pares, a sus amigos, hasta a sus hijos. A tal punto que pensó que Dios se había olvidado de ella.
En cambio ella había algo de lo que jamás se había olvidado.
Aquella última noche de verano estaba cansada, muy cansada, le pidió a su cuidadora que antes de irse le diera su caja de recuerdos, la abrió y casi a ciegas rebuscó ese secreto que tanto había guardado. Lo tomó fuerte en su mano y se acostó a descansar.
A la mañana siguiente la encontraron, parecía dormida, tenía los ojos cerrados y la manos entrelazadas sobre el pecho. Entre ellas sobresalía un sobre rosa todavía perfumado y lleno de girasoles secos.
Sindel Avefenix
Para leer más participaciones ir a: ARTESANOS DE LA PALABRA - PARTICIPANTES
Todos los textos que están expuestos en este blog son propiedad intelectual de mi persona y están registrados bajo el nombre Sindel Avefénix. Salvo menciones expresas de otros autores.
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Hola Sindel, hermosa historia lograste, me ha gustado mucho, te cuento que yo elegí el mismo tema, pero mi historia pasa por otro lado.
ResponderEliminarPienso que debe ser muy triste llegar a una edad tan avanzada viendo partir a todos y cada uno de los seres queridos. Hermosa historia.
Muchas gracias por participar de nuestra propuesta.
Un abrazo
PATRICIA F.
Hola! Muchas gracias a uds. por despertar mis ganas de escribir. Un abrazo!!
EliminarOlá Sindel, uma bonita história carregada de emoções. Bonito ver pessoas como a Nidia, ultrapassando a barreira de um século de vida e ainda carregar memórias e belas lembranças. Ainda que tenha sepultado todos os seus, Notamos que a Nidia não morreu, descansou com seus girassóis.
ResponderEliminarAplausos pela inspiração que até parece uma descrição de um ente querido.
Meu abraço de paz.
Muchas gracias por leerme!! Beijos
EliminarQue lindo,Sindel! Chegar a uma idade dessas realmente dá pra pensar que foi esquecida e ainda mais por ver todos os entre familiares morrerem antes dela.
ResponderEliminarFiquei curiosa imaginando o que teria de segredo no envelope rosa... Gistei muito!
beijos, chica
Debe ser una experiencia difícil tanta edad y tantos recuerdos! Beijos
EliminarUna historia original e impecable...Nidia debió disfrutar de las mieles del éxito, pero también sufrió viendo morir a todos sus seres queridos, Sindel...Mi felicitación porque es una gran historia, digna de ser escrita en un libro y filmada en una película.
ResponderEliminarMi abrazo entrañable por tus buenas letras y feliz mes de agosto, compañera bloguera.
Feliz agosto para vos también, querida compañera! Abrazo
EliminarQue bonita historia Sindel. Me he emocionado y todo al pensar en la tristeza de ver cómo familiares iban abandonado su vida y ella pensando que Dios parecía haberla olvidado. Me alegra que cumpliera su sueño de cantar en París y ese final con el sobre lleno de girasoles.
ResponderEliminarPrecioso.
Un abrazo
Gracias por leerme y por tus lindas palabras. Abrazo
Eliminar¡Qué buen relato y qué tierno! Un poco la vida que a muchos les encantaría tener, con los recuerdos más hermosos a mano a la hora de partir. Saludos
ResponderEliminarEs lo único que uno se lleva! Saludos
EliminarComo acabo de decir en otro blog que ha elegido tu mismo tema, me parece triste llegar a esa edad y ver que todas las personas se van muriendo, pero llegar a esa edad es un ejemplo de vida, aunque esté casi sorda y ciega, es mucha edad, pero la mujer tuvo una muerte feliz.
ResponderEliminarQue estés pasando un feliz día, Sindel.
Besos.
Debe ser muy difícil. Besos
EliminarHola Sindel.
ResponderEliminar¡Qué historia más bonita has hecho con los datos del titular! Has conseguido darle sentido, sentimiento y humanidad y has contemplado todas las peripecias que tiene la vida y, sobre todo, su etapa final.
Un saludo
Muchas gracias!!! Besos
EliminarSe apagó como los girasoles de Van Gogh, cuadro que repitió una y otra vez en el sanatorio, se habían puesto para recibir a su amigo Paul Gauguin, y los pinto una y otra vez hasta que se marchitaron como su vida.
ResponderEliminarQue triste historia!
EliminarUna historia de amor que guardó para sí hasta el final. Precioso, Sindel. Muy emotivo. Un abrazo
ResponderEliminarHay cosas que merecen ser secretas! Besos
EliminarTuvo mucho y dejó de tenerlo pero seguramente dejó huellas con su carrera artística, sus emociones.
ResponderEliminar¿Por qué no creerle en esa historia de girasoles?
También vivió tanto para ayudar a presevar el recuerdo de un artista genial, no valorado en su tiempo.
Un abrazo.
Así es, algo que solo ella conoció. Amor de girasoles. Beso!
Eliminar¡Québonitoooooooooooo!
ResponderEliminarGracias hermosa!
EliminarPrecioso relato Sindel, me encantó. Tu pluna es realmente exquisita. (Rosana)
ResponderEliminarMuchas gracias!!! Feliz se haber participado! Besos
EliminarUn relato precioso, Sindel *.* Sobre todo me gustó el detalle del final y estoy segura de que el alma de la protagonista viajó a ese lugar idílico con girasoles.
ResponderEliminarUn besazo juevero
Se fue aferrada a su secreto! Besos
EliminarQuizás fueran esos girasoles del libro los que pintó su amor imposible. Qué distinta hubiera sido su vida si no se hubieran marchitado.
ResponderEliminarMuy buen final. Nadie lo entenderá lo que simboliza el sobre, de los que queden, excepto nosotros, claro.
ResponderEliminarUna historia emocionante , de emocion, pero en absoluto triste.
Abrazooo