Seguidores

miércoles, 18 de julio de 2012

Convocatoria: Este jueves un relato "La curiosidad...mató al gato"




Gina siempre había sido curiosa, desde que había formado su propia familia se había puesto obsesiva en saber todo sobre la intimidad de cada uno de sus integrantes. Para ello se había tomado la costumbre de revisar bolsillos de sacos, pantalones y carteras. Así se había enterado que su hijo había ya debutado sexualmente con su novia al descubrir en uno de sus bolsillos unos cuantos preservativos. Y también que su hija fumaba a escondidas al encontrar en el fondo de su cartera un encendedor Zippo.  A su marido le revisaba las camisas, y todo lo que tuviera un hueco para guardar algo, pero jamás le había encontrado nada fuera de lugar.
Cuando se acercaban sus cumpleaños,  esperaba que su esposo se durmiera, y hurgaba en su maletín en un doblez con cierre donde él guardaba siempre los regalos y los espiaba antes de que llegara el día. Su ansiedad no la dejaba esperar la sorpresa, que de hecho no le gustaban.
Unos días antes de su último cumpleaños, luego de andar rondando por la intimidad de todos, cuando su marido se durmió, tomó el maletín para ver que le había comprado esta vez su esposo. Encontró en el lugar de siempre un estuche de terciopelo rojo,  asombrada lo abrió y ante ella se desplegó una hermosa cadena de oro con un dije diamantado de corazón que brillaba como el sol. Dentro había también una nota amorosa que decía: “A mi amada mujer, que siempre me acompaña a pesar del paso de los años. Te amo más que nunca.”
Entusiasmada cerró el estuche, guardó todo en su lugar y se fue a dormir.
Cuando llegó el gran día, su marido la despertó con el desayuno en la cama y le entregó el regalo. Gina ya sabía lo que era pero lo abrió simulando sorpresa. Era el estuche rojo que había visto, pero en su interior había una pulsera dorada, ni siquiera de oro, con apliques de plata que adornaban unas perlas falsas a simple vista. Se quedó helada. ¿Tan mal había visto lo del estuche aquella noche?
No dijo nada, se puso la pulsera con naturalidad y comenzó ese día que la esperaba con los preparativos para la cena.  Quedaron en almorzar juntos cuando salía de la oficina, como lo hacían todos los años para esas fechas especiales.
Al mediodía se arregló, y fue directo a buscar a su esposo, llegó temprano, pero no tenía apuro porque ya tenía todo organizado para la noche. Entró a la recepción donde la recepcionista le informó que el señor estaba en una reunión, pero si quería pasar  a esperarlo dentro se encontraría con su secretaria para que le sirviera un café. Como la conocía desde hacía muchos años, se dispuso a entrar y de paso saludarla ya que hacía mucho que no la veía. Era una chica encantadora que siempre había apoyado y ayudado a su esposo incondicionalmente.
Cuando se abrió la puerta del despacho Gina sintió que sus piernas se aflojaban; a lo lejos vio el resplandor que venía del cuello de la secretaria. No pudo avanzar más, al instante se dio cuenta de que era la joya que había visto brillar aquella noche en el maletín de su marido. Ésta vez la curiosidad le había dado la peor y más grande sorpresa de su vida.
                                                             Sindel Avefénix

Muchas más curiosidades en lo de: Tere

18 comentarios:

  1. Vaya chasco, aunque ya se esperaría algo parecido, para alguien tenía que ser el regalito.
    La vida te da sorpresas como dice la canción y la curiosidad...mató al gato.
    Me alegra que hayas estado este jueves con nosotros, eso es buena señal.
    Gracias por el esfuerzo
    Besitos :))

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Tere, yo estoy más feliz de haber podido estar con ustedes.
      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Pues hala, a comenzar con los papeles del divorcio y que le pase una pensión que la haga vivir de renta... hay que ser prácticos. :)))

    Un beso y un café.

    ResponderEliminar
  3. jajaja menuda sorpresa se llevó!...y me quedo con el comentario de Verónica!...ante lo evidente, hay que ser prácticos! jejeje

    ResponderEliminar
  4. Este afan por curiosear el mundo que le rodea, sin duda lo va a lamentar toda la vida. Ahora no le queda más que tomar una decisión que, sin duda y sea la que sea, será dolorosa.
    Al refran de "La curiosidad mató al gato" a este hay que unirle aquel de "ojos que no ven corazón que no siente".
    En este caso vio demasiado, aunque ¿quien sabe...?

    Muy buena historia, un abrazo fuerte

    ResponderEliminar
  5. Creemos que conocemos a las personas; pero a veces pueden suceder esas sorpresas desagradables, una pena verdaderamente una pena.
    Buen relato
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. Flor de sorpresa y regalo en su cumpleaños. Curiosear lo ajeno, siempre da sorpresa, pueden ser agradables o de las otras, en este caso un engaño difícil de tragar. Como dice Carmen, nunca terminamos de conocer a las persona y que curioso es eso.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Qué hacer ahora? Se descubre o disimula y sigue con él sabiendo lo que se trae entre manos. Difícil decisión. Lo que creo es que esto aumentará sus continuos registros, ahora está herida y una mujer herida.....
    Un abrazo fuerte.

    ResponderEliminar
  8. ¿Queria un regalo? pues menudo se llevo. De no haber invadido la intimidad ajena este disgusto no lo sufríria. !pobre!
    Buena historia. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  9. Bueno, después del natural mal trago de saberse engañada, la seguridad de saber a qué atenerse con respecto a su marido. La curiosidad le ha servido para descubrir que no es oro todo lo que reluce y no me refiere únicamente a la pulsera de baja calidad que le regaló.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  10. La curiosidad la aniquiló. Yo a veces prefiero ni averiguar: ojos que no ven...

    Muy buen relato, una joyita con mejor destiino que el collar: nuestro disfrute.

    Besos y que sigas pum para arriba!!

    ResponderEliminar
  11. Justo castigo. Siempre hay que respetar la intimidad de los nuestros porque nos puede salir el tiro por la culata, como a ella. Yo prefiero no saber lo que no se me quiere decir, seguro que sufro menos.
    Muy bueno, un beso.

    ResponderEliminar
  12. Qué dura decepción! Bueno, husmear tiene esos riesgos pero de alguna manera su curiosidad la llevó a develar una realidad que hasta ahora desconocía. No sé si es justificable o no la actitud de Gina, pero sin dudas le sirvió para conocer a quién tenía a su lado.
    Muy buen relato!
    Besos al vuelo: Gaby*

    ResponderEliminar
  13. muy buen relato, me gusto ... pero me imaginaba aquel desastrozo final

    ResponderEliminar
  14. Jarrito de agua fría le ha caído en gracia por curiosa. Su vida por los suelos o quien sabe, ahora puede agudizar otro tipo de curiosidad en su nueva vida... ¿ aprenderá? ohmmm, positiva...

    Besos!!!

    me alegra leerte un montón... :)))

    ResponderEliminar
  15. Puede que le sirva para dejar de fisgonear y estar mas pendiente de lo real. De todas formas el marido un poco chapucero, no?, se merece el jaelillo que vendría después.
    un beso

    ResponderEliminar
  16. Que desilusión darse cuenta del valor que la representaba en el regalo, jeje. Lo triste de no le gusten las sorpresas, es que realmente experimentó, en esta, su primera vez.
    Deberá tener más cuidado...

    ResponderEliminar
  17. Y ahora se dió de cara con la realidad, eso sin dudas apresura la toma de decisiones, por eso hay que tener en claro antes, que es lo que se va a hacer en caso de encontrarse algo, todos aquellos que emprenden con tanto afán esta tarea, de lo contrario corren el peligro de encontrarse en medio del dolor haciéndose la pregunta: ¿y ahora qué?
    Muy buen aporte a la curiosidad del jueves Sindel! para pensar, te dejo un gran beso

    ResponderEliminar

Muchas gracias por tu visita y por dejarme tu opinión.