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miércoles, 12 de agosto de 2015

Convocatoria: Este jueves un relato "El largo camino recorrido"


- ¿Alguna vez te conté que yo fui una famosa cantante de tango? Estuve en las mejores tanguerías siempre como primer figura en cartel. Y ni hablarte de las giras con las mejores compañias de baile del país.
- Sí, mamá. Mil veces me contaste todas esas pavadas. Dormite de una vez, por favor, que tengo que salir esta noche.
Rosa se acurrucó girando su cara hacia la pared y envolviendo su cuerpo frágil entre las sábanas. Le costaba tanto dormir ultimamente, su mente se perdía entre recuerdos que no tenía con quien compartir. Cerró los ojos apretando los párpados para forzar un sueño que no llegaba mientras veía pasar, ante ellos, su vida. Una infancia de vestidos de organza, las manos de su padre impulsando el columpio, las galletas de su mamá. La adolescencia en la escuela de señoritas donde las monjas las trataban peor que a presos; y esa noche mágica de sus 16 años cuando se hizo mujer en los brazos de Duilio, el bailarín más impactante de tango que había visto en su vida. Después vino la fuga de su casa, los gritos de sus padres, las giras cantando por todo el país, siempre entre las sábanas de ese hombre que tanto amó y que tanto la lastimó.
Después, el regreso al hogar, vencida y sin saberlo, embarazada. El encuentro arreglado por sus padres con Oscar, ese hombre mayor, amigo de su padre, que siempre la había deseado. Fue un romance corto que terminó en matrimonio apurado y que usó de tabla para salvar su honor y su tristeza. Oscar, tan bueno con todos, tan cruel con ella. Oscar, tan violento a puertas cerradas, la obligaba a quedarse en la casa, a no cantar más, a ser una mujer hecha y derecha. Crió a su hija como pudo, criatura rebelde y mal aprendida que jamás la amó. Y cuando se quiso acordar, Oscar se había muerto y su hija se había ido lejos.
Años de soledad, años de pensar en Duilio, años de melancolía. Hasta que llegaron primero los olvidos sin importancia, después los más graves, el gas corriendo, la puerta abierta. 
Llamaron a su hija y le dijeron que su madre no podía vivir más sola. Melisa aprovechó la situación, su marido se había fugado con una alumna dejándola en la ruina. Sin nada que perder llevó sus cuatro trapos a la casa de su madre y se instaló. Vendió toda la platería, todas las antigüedades y se las jugó en las mesas de póker. Cuando no estaba ebria, estaba de mal humor, pero al fin y al cabo le hacía compañia a su madre.
Entre ese huracán de recuerdos por fin le llegó el sueño.
Era un sueño hermoso, en el que era otra vez una estrella del tango y brillaba. En la platea abajo del escenario estaban Duilio y Melisa esperándola para abrazarla y amarla como nunca nadie la había amado. Se dejó envolver por el sueño. Soñó, y soñó hasta que llegó el nuevo día y  como era el sueño que tanto había esperado, Rosa decidió quedarse en él y ya no volver a despertar.
Sindel Avefénix

Más caminos recorridos en lo de: LEONOR - MI BLOG DE FOTOS

Gracias por este regalito, Leonor

Todos los textos que están expuestos en este blog son propiedad intelectual de mi persona y están registrados bajo el nombre Sindel Avefénix. Salvo menciones expresas de otros autores.

18 comentarios:

  1. Un matrimonio impuesto con alguien desagradable y una hija que tampoco la quería. Sólo un pasado para recordar.
    Tal vez el sueño era el prologo a otra vida.
    Contundente relato, Sindel.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, esperemos que sea así.
      Un abrazo.

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  2. Un precioso relato que engancha desde las primeras palabras. Triste y real como la vida. El final perfecto.

    Un abrazo

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    1. Muchas gracias, Leonor! Un placer participar en tu jueves. Besitos.

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  3. Relato inquietante y, al tiempo, esperanzado aunque la paz y el reencuentro se hallen al otro lado de la vida. Y tal vez ahí está la plenitud de la vida que no tuvo. Su alma es la que vive inmortal. Se encontrará con quien la amó aunque ella no supiera amarle en vida... y los que estén aquí... que arreen como se suele decir.

    No había venido por aquí pero vendré de tanto en tanto.
    Te veo el próximo jueves.
    Un beso y un abrazo.

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    1. Hola, gracias por tu visita! Te agradezco tu comentario, te espero cuando gustes pasar.
      Un beso.

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  4. Impresionante... tu relato es tan real, sentí cada palabra. Creo que esto que conocemos como "vida" sólo sea una etapa del viaje, y si así fuera, espero que Rosa encuentre la plenitud que tanto merece en la próxima.

    Un beso.

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    1. Muchas gracias, me alegra mucho que sintieras así mi relato.
      Un abrazo.

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  5. Una vida que paso muy deprisa, amores no correspondidos, ni tan solo el de la hija, puede que al otro lado todo sea mejor.....me gusto es precioso, besos.

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    1. Muchas gracias y bienvenida Molí! Un gusto tu visita y tu comentario.
      Un abrazo.

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  6. La verdad es que a veces más vale acabar pronto, con esa hija, mejor no tenerlos; pero esto pasa más a menudo de lo que pensamos y más con esa enfermedad tan cruel, es muy duro.
    Un abrazo

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    1. Gracias, Carmen. Es cierto pasa muchas más veces de las que creemos, por eso lo quise mostrar.
      Un abrazo.

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  7. Es doloroso...de verdad mis ojos dicen lo mismo...Uno de queja muchas veces de su suerte..de la vida que le ha tocado...pero cuando miramos historias de este tipo, aunque no sean reales, pueden serlo para alguna persona y sentimos que nuestra vida ha sido maravillosa...quizás no la mejor de las mejores, pero si buena...y nuestra....besos

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    1. Todos tenemos cosas buenas y malas en la vida, pero hay personas que padecen todo el tiempo de esos malos momentos. Hay que disfrutar de los buenos sin lamentarse tanto por los malos.
      Bienvenida Mirella, gracias por tu comentario.
      Un abrazo.

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  8. Una vida muy dura la de esta pobre mujer a la que solo le quedan los suenos para refugiarse. Muy triste tu historia, pero suena muy real.
    Un abrazo

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  9. ¡Pobre mujer la que nos has descrito!, se me ha encogido el alma al leerte. No es más que un relato, dirás... pero es tan cercano a la realidad...

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  10. Sindel un relato que me ha hecho estremecer,, yo creo que envejecemos cuando tenemos más recuerdos que ilusiones,
    que siempre tengas ganas de despertar porque la ilusión te esté esperando
    Besos

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  11. Muy buen relato que captura desde el primer momento, se siente vivir los personajes, se sufre con ello....Tan real en lo que toca vivir a veces..
    Fuerte abrazo

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Muchas gracias por tu visita y por dejarme tu opinión.