Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta halloblogween. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta halloblogween. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de octubre de 2016

Halloblogween 2016 "Criaturas de la noche"


El ciclo de la luna llena


Ya empiezo a sentir los cambios, me revuelvo entre las sábanas de este hotel barato, en otro de los tantos pueblos perdidos que visito con la esperanza de huir de mi destino. Un destino que me encuentra cada vez con más intensidad sin que pueda evitarlo. 
El cielo está despejado y la luna llena despliega su esplendor sobre él. Mi cuerpo comienza a convulsionarse, contrariamente a lo que se cuenta, no sufro cambios físicos. Solo mi mente se transforma en una bestia, sedienta de carne, de sangre y de muerte. Mi consciencia se nubla y la bestia me posee.  De inmediato salgo a la calle con la desesperación de un lobo hambriento, me escondo en la oscuridad hasta que aparezca alguien para devorar. Generalmente con una sola presa se satisface la necesidad. 
Por fin huelo carne fresca, reconozco por el olor que por suerte es un hombre. Mejor. Es mil veces más triste cuando es una mujer o un niño. Me abalanzo sobre él y sin darle tiempo a nada le desgarro la garganta de una dentellada. El olor a sangre me da más apetito y con avidez me alimento de su cuerpo. Una vez satisfecho vuelvo al hotel empaco las pocas cosas que llevo y me marcho a otro pueblo. Así en un mar de sadismo, brutalidad y asesinatos, hago mi ciclo cada luna llena.
Después, con la consciencia gatillando sobre mis pensamientos me vuelvo a disfrazar de hombre de familia. Me pongo el traje, tomo el maletín y vuelvo a casa a enfrentar las preguntas de mi esposa sobre mis impostergables viajes de negocios. Ella no sospecha nada.  Nadie sospecha, no dejo rastros en ninguno de los lugares donde cometo los crímenes.
Pero ya decidí que esta sería la última vez. Ahora tengo una razón urgente para llegar a casa y quedarme sin importar lo que suceda. 
Mi mujer me confirmó, poco antes de irme, su embarazo. Un engendro crece en su vientre, otro como yo. Definitivamente no puedo permitir que eso nazca. Tengo que evitarlo antes de que sea demasiado tarde.
Y de eso me voy a encargar durante mi próximo ciclo, en casa.
Sindel Avefénix


Muchos más relatos de Halloblogween "Criaturas de la noche" en lo de:






Todos los textos que están expuestos en este blog son propiedad intelectual de mi persona y están registrados bajo el nombre Sindel Avefénix. Salvo menciones expresas de otros autores.

viernes, 30 de octubre de 2015

Halloblogween 2015 - Zombies

Una año más que me uno a esta fantástica convocatoria de TERESA CAMESELLE que nos invita a escribir un relato sobre zombies.




El aire olía a miedo, a sangre derramada y a final.
Mauricio estaba parado frente a la pared que oficiaba también de cornisa hacia el vacío. Ocho pisos más abajo se podía ver el caos. Algunos autos intentaban escapar del desastre que asolaba la ciudad. Casi ninguno conseguía atravesar la horda de zombies que se lanzaban sobre ellos. Algunas personas eran arrancadas del auto por las ventanillas, para luego ser comidos a dentelladas.
El tiempo se agotaba y Mauricio cavilaba en la toma de una decisión. Los golpes en la puerta que daba ingreso a la terraza lo desequilibraban. Había visto morir a demasiadas personas en esos días, comidos y cercenados. Incluso a su propia familia. No recordaba cómo había logrado escapar del edificio refugiándose en ese lugar. Igual había sido en vano, su escape había durado pocas horas. No había manera de controlar esa plaga. Nadie sabía como había sucedido el evento mediante el cuál la gente pasaba en minutos de ser humanos a ser zombies. Tal vez un virus, tal vez un error. 
Volteó la cabeza y vio que la puerta estaba cediendo, por el hueco que habían logrado hacer los zombies asomaban muchas manos, con sed de carne, apuntando a su persona. 
Lo que lo terminó de convencer para tomar la decisión fue ver brillando sobre uno de esos esqueléticos dedos el anillo de bodas que le había dado a su esposa años atrás.
Apoyó un pie sobre la cornisa, luego el otro. Supo que la caída lo mataría, y esa era la única manera de no sentir nada cuando fuera finalmente engullido por ellos.
Miró por última vez hacia atrás, ya estaban cerca, eran muchos y estaban a punto de tomarlo de las piernas.  Cerró los ojos y saltó. 
Mientras caía miles de pantallazos de su vida se iluminaban ante sus ojos. 
El golpe fue tremendo.  Dio contra el techo de un auto quebrándose todos los huesos. 
No sentía dolor, no sentía su cuerpo, pero estaba consciente, estaba vivo. 
Y en ese estado de impotencia absoluta, de parálisis total, indefenso y aterrado,  vio como los muertos vivientes se abalanzaban hacia él y le arrancaban sin piedad los miembros, la carne, y bebían su sangre hasta dejarlo sin vida.
Sindel Avefénix 


Muchos más relatos en lo de: TERESA CAMESELLE


Todos los textos que están expuestos en este blog son propiedad intelectual de mi persona y están registrados bajo el nombre Sindel Avefénix. Salvo menciones expresas de otros autores.