Triste mariposa, despliega las alas,
deja ese capullo dónde estás dormida.
Ya no habrá más noches oscuras ni largas,
un haz de luz extinguirá las agonías.
Nuevos horizontes serán tu esperanza,
eleva tu fragilidad hasta la suave brisa.
Acompaña al viento que en su dulce danza
desterrará el tiempo de las despedidas.
Un campo de
lilas será tu morada,
las flores nacientes serán la bienvenida.
Reposará tu cuerpo sobre la hierba dorada,
y el néctar sagrado besará tus heridas.
Ya no habrá más huellas de caídas pasadas,
tu vuelo sembrará flamantes semillas,
que renacerán fuertes al llegar el alba,
poblando el sendero hacia una nueva vida.
Sindel Avefénix


