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miércoles, 7 de noviembre de 2012

Convocatoria: Este jueves un relato "Televisión"




Cuando era chiquita en mi casa había un solo televisor. Por supuesto era en blanco y negro y para poder ver un programa había prácticamente que pedir turno.
Pero eso hacía que tuviéramos que ver los programas en familia, todos juntitos mirando el noticiero, las novelas, o el programa de tango que le gustaba a los grandes, de vez en cuando los más chicos teníamos suerte y podíamos mirar algún dibujo animado. Tampoco había tantos canales para elegir, y uno debía contar con la suerte de tener una buena antena para que la señal llegara a transmitir bien las imágenes.
Cuando cumplí los diez años llegó el furor de la televisión en colores. Nos costó mucho poder comprarla, mi mamá tuvo que sacar un plan a cinco años para poder pagarla. Nos parecía una maravilla, todo se veía lindo, definido, diferente. Todavía nos reuníamos en familia a mirar los programas.
Después de unos años, y al bajar los precios de esos televisores, ya pudimos tener dos, uno en la habitación de los padres y otro en el comedor. De noche ya no nos reuníamos tanto, unos usaban uno y los demás el otro.
Como un milagro al poco tiempo llegó la televisión por cable, con todos esos canales extranjeros, películas, series, una variedad increíble que nos daba a cada uno la opción de mirar lo que quisiera. Y para esa altura ya cada uno podía tener su propio televisor.  Uno en cada cuarto y otro enorme en el comedor.  Esa variedad para elegir  hizo que ya directamente no nos reuniéramos, cada uno se iba a mirar lo que quería a su cuarto y listo.
Y así, a cada adelanto tecnológico uno tenía cada vez más autonomía para elegir y menos contacto con la familia.
Hoy en día ya no es un evento mirar algo, esperar la hora de un programa y rogar que todos lo quieran mirar, hoy en día cada uno tiene su vida, y sus programas.
Eso sí,  siempre que se puede, la familia se reúne los domingos para almorzar.
Sindel Avefénix

Más historias televisivas en lo de:JULIANO


lunes, 5 de noviembre de 2012

El Mejor Regalo del Mundo: Un regalo para los mejores (recita Jorge del Nozal...

Quiero compartir con todos este maravilloso obsequio que me ha hecho a mí y a todos los ganadores del reto de Mos el generoso Sr. Jorge del Nozal.
GRACIAS JORGE QUE HONOR Y QUE LUJO!!!

El Mejor Regalo del Mundo: Un regalo para los mejores (recita Jorge del Nozal...: Felicidades Sindel Avefnix´, esto es para ti Sindel

domingo, 4 de noviembre de 2012

MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE ME VOTARON!!!

QUIERO COMPARTIR CON TODOS MI ALEGRIA POR HABER OBTENIDO EL TERCER PUESTO EN EL RETO PROPUESTO EN  El blog de Mos

Les comparto los textos ganadores en prosa y poesía. Pueden leer el mío en una entrada anterior llamada Metamorfosis.






METAMORFOSIS  (PRIMER PUESTO)
 Mientras él planificaba su viaje de negocios a Malasia, ella planificaba su metamorfosis, con el cirujano plástico. Él estaría ausente durante tres semanas, y el mismo día de su partida, ella ingresaría a la clínica para la operación. Él estaba orgulloso de su belleza. Ella estaba dispuesta a hacer todo lo posible para mantenerse atractiva, no quería perderlo, ni a su nivel de vida.
—Todo ha salido bien. Tu esposo estará satisfecho —dijo el cirujano.Tras la recuperación, retornó a su casa, nerviosa y feliz. Se sentía otra mujer, diez, quince años más joven. ¡Qué regalo sería para su esposo! Pasados los días, él regresó de su viaje. Anochecía. Cansado de las horas de vuelo, entró en la casa y dejó su maletín sobre el sofá. Ella apareció en la puerta del vestíbulo, en silencio. Él la miró, sin sorpresas, desde su cansancio.
— Tú debes ser la nueva mucama. Llévate mi abrigo y mi maletín. Avísale a mi esposa que he llegado. Luego, dándole una nalgada y guiñándole un ojo, le soltó: Parece que va a ser interesante tenerte en casa, preciosa.
© Hugo Jesús Mion.

METAMORFOSIS (SEGUNDO PUESTO)
Había estudiado el proceso hasta su última consecuencia. Aquella mujer, de más que mediana edad, seguía estando locamente enamorada de su marido, a pesar de que habíamuerto hacía ya, bastantes años. Él se marchó en la flor de la vida y ella quedó aquí, arrugándose con su pena y con el paso del tiempo. ¡No losoportaba!Decidió entrar en quirófano y quitar todas las marcas del dolor y de la edad que habían cambiado su fisonomía, quería devolver a su rostro la tersura que tenía cuando él vivía.Exigió al cirujano, que tras la operación, cuando todo estuviera normalizado, sería ella la primera que, en solitario, visualizara los resultados estéticos obtenidos.
Así lo pactó y lo hizo: Nerviosa por el momento que iba a vivir, entró en el baño, todo estaba preparado. Se quitó los vendajes poco a poco, como si de un rito se tratase, abrió el tubo de pastillas y se las fue tomando con una liturgia digna de la mejor ceremonia para el reencuentro.
© Cecilia de Molina

METAMORFOSIS  (PRIMER PUESTO)
Mi rostro contra el espejo,
un látigo tuyo en cada célula,
y mi piel muriendo de soledad.
Mis pechos, páramos lentos,
agonizando por una caricia 
de tu mano inflexible.
Rota,
desde mi pasión reventada,
araño el cristal de mi molde,
y te llamo, ahora,
cromada, dilatada, plastificada,
con voz de linterna,
con lágrimas eléctricas 
resbalando por mis mejillas de muñeca.
©Maite Sánchez Romero (Volarela)

METAMORFOSIS (SEGUNDO PUESTO)
Siempre se sintió otro.
Navegante en barco ajeno.
Huésped de sí mismo usando su ego.
Decidió buscar a aquel 
que, con varita afilada,
recortase de su cara
todo lo que le sobraba.
Bosques grises recorrió
hasta encontrar a aquel dios
que su magia le ofreció
cambiándosela por plata.
En un sueño se sumió
y cuando se despertó
un extraño le miró 
desde el espejo del alba.
Comprobó con estupor 
que su cara no cambió.
Sus gestos reconoció...
pero su alma no estaba.
©BELEN CANO
METAMORFOSIS  (TERCER PUESTO)
"Mirando su hermosura en el espejo,
se sintió invadida de tristeza,
admitió la ineludible certeza
de que para él era algo viejo,

de que el amor que él decía profesarle,
se medía con años y arrugas.
Se reconoció, ya sin medias tintas,
que por él haría lo inconfesable.
Tenía sobre ella tal soberanía,
que no importaba sacrificio alguno,
creyendo que así siempre la amaría.

Salió de la clínica hueca y vacía,
vieja por dentro y radiante por fuera,
mientras él, ajeno a todo, la exhibía".
©MARÍA.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Convocatoria: Este jueves un relato "Halloblogween 2012"




El accidente
El ruido infernal que taladraba sobre su cabeza le hizo abrir los ojos de golpe.
Estaba bastante oscuro pero llegó a distinguir que arriba suyo casi pegada a su frente había una pared  curva, aparentemente metálica. Miró hacia los costados de reojo y vio que también la rodeaban unas paredes similares. La cabeza le pesaba una tonelada y algo la sujetaba a un piso mullido donde estaba acostada. No tenía espacio para mover ni un músculo. Estaba desorientada y confundida.
De inmediato lo comprendió todo. Estaba dentro de un cajón funerario y la estaban enterrando viva. Esos golpes que escuchaba eran el producto de las paladas de tierra que le estaban echando encima y que chocaban sobre el cajón. No podía ser otra cosa.
Su mente aturdida le trajo el recuerdo del accidente, el golpe del camión contra su coche, el gusto metálico en la boca, el dolor agudo en todo el cuerpo y la pérdida de conciencia. Después la nada.
Pero estaba viva. ¡Por todos los dioses, tenía que salir de ahí! Empezó a removerse como pudo en ese tubo que la contenía, arañó las paredes de los costados hasta que le sangraron las manos y sus uñas se volvieron carne. Estiró el cuello tratando de zafarse y el crujido de las vertebras cervicales le provocó una punzada intensa.
Gritó… Gritó tan fuerte como pudo. Sus pulmones exigían más aire del que tenía para respirar, sus latidos estaban fuera de control, y antes de sentir que su corazón explotaba, alcanzó a tocar con su mano derecha una perilla que pendía de una goma.
Cuando la sacaron, al recibir la señal de alerta, no podían creer lo que había pasado.
En la clínica no  habían tenido en cuenta la posibilidad de que esa pobre mujer pudiera despertarse de su coma justo en el momento en que le estaban haciendo una resonancia magnética en tubo cerrado para determinar si había lesiones cerebrales luego del accidente.
Sindel Avefénix

Más relatos de Halloblogween en lo de: Teresa

sábado, 27 de octubre de 2012

Metamorfosis

Este es mi aporte para el reto de Mos en la orilla en su blog 
Un micro con un máximo de 180 palabras.



Le estaban quitando la última venda y no podía dejar de removerse en la silla.
Hacía tiempo que había decidido realizarse la cirugía. Su vida tenía que cambiar, estaba tan vacía que no le había importado someterse a semejante dolor, ni pagar tanto dinero.
Ahora la gente la tendría que valorar desde otra mirada. Estaba harta de su rostro, de no ser escuchada, de que nadie le diera la oportunidad de demostrar lo que había en su interior catalogándola a primera vista por su aspecto.
El cirujano le indicó que ya estaba lista para darle el alta, su rostro había quedado tal cómo ella se lo había pedido. Inmediatamente le acercó el espejo. En él se reflejaba la mujer más fea que había visto en su vida. Una sonrisa enorme se dibujó en su nueva boca despareja y fina.
Por fin había dejado de ser hermosa, y los hombres la tendrían que amar por lo que realmente era. A partir de ahora iba a demostrar que había nacido con algo más que una cara bonita.
Sindel Avefénix



miércoles, 24 de octubre de 2012

Convocatoria: Este jueves un relato "Colores"





Poema de colores

Sombra perpetua, espiral ensortijado,
principio y fin fundidos en la eternidad.
Laberinto sin cimientos emplazados,
misterioso abismo reinante de soledad.
Enemigo íntimo de los esperanzados.
Negro profundo, negro oscuridad.

Vacío que invita a ser completado,
expectativa, amplitud, luminosidad.
Paz interior, con trazo inmaculado,
principio de todo, suave virginidad.
Incentivo para lo que no se ha creado,
Blanco brillante, blanco serenidad.

Resplandor en el mirar encandilado,
instante de quietud y realidad
Brillo que empalaga a los ojos cansados,
despliegue de energía en sincronicidad.
Ráfaga de luz en el fuego sagrado.
Amarillo sol, amarillo electricidad.

Extasis de placer e inocencia mixturados,
simpleza de estrellas en la inmensidad.
Ensoñación inspiradora de los enamorados,
horizonte y geometría de la bondad.
Manto de nube y cielo aterciopelado.
Celeste mágico, celeste suavidad.

Mejillas encendidas en lo acalorado,
hoguera de lenguas en fogosidad.
Tentación sin medida sobre lo vedado,
el amor y la sangre, furia de libertad.
Desconcertante peligro casi provocado.
Rojo caliente, rojo complicidad.

Frescura natural de aire renovado,
meditación del alma sin opacidad.
Cambio de ánimo, señal de aprobado,
hojas en primavera, brisa de liviandad.
Renacimiento de flores en lo desolado
Verde futuro, verde vivacidad.

Sindel Avefénix

Muchos más colores en lo de:  Los reporteros más coloridos

martes, 23 de octubre de 2012

La duda




Se instaló suave, imperceptible. Fue avanzando como una gota de agua que se filtra por las hendiduras de un muro. Y en cada silencio la gota se hizo lluvia, la lluvia tormenta. En cada desaparición la tormenta se hizo mar, y el mar se hizo océano.
Y el océano anegó la isla cada vez más pequeña donde había arraigado las promesas, las verdades. Queda poco espacio para sostener mis pisadas, me estoy meciendo al compás de las negaciones arañando el aire del vacío para no hundirme, aferrada a esa punta de tierra que ya está comenzando a ceder por la humedad que corre en las grietas de las nuevas contradicciones. Me está tragando la arena movediza de la duda, esa que se instaló en la geografía de mis pensamientos con el ancla de los constantes cuestionamientos. Esa  que una vez que comienza su camino jamás retrocede, carcome las verdades, corroe cada milímetro de las certezas, arrasa con todo convirtiendo en espuma cualquier punto terrenal que encuentra en su camino. Es inevitable el agua ya toca mis tobillos, intento llenar de aire mis pulmones para respirar, pero no sé si podré sostenerme a flote, hace mucho que la barca interna de mi confianza se ha hundido.
 Sindel Avefénix

miércoles, 17 de octubre de 2012

Convocatoria: Este jueves un relato "De libros..."




Remontando mi recuerdo a mi amor por los libros la primera imagen que me viene a la mente es la de mis viejos que todas las noches se iban a acostar y leían un buen rato en la cama antes de dormir.  Siempre sentí curiosidad por esas hojas blancas llenas de letras que no comprendía, y que cuando me las leían me hacían viajar a lugares nuevos, llenos de magia y de historias maravillosas.
Apenas aprendí a leer, mi mamá me regaló mi primer libro. Era “Un elefante ocupa mucho espacio” de Elsa Bornemann. Cuando lo vi pensé que jamás iba a poder leer tanto, pero en pocos días ya lo había terminado y quería leer más.
Así llegaron a mis manos otros libros: “Príncipe y mendigo”, “Mujercitas”, “Una chica a la antigua”, “Marianela”, “Juvenilia” “El principito” y muchos más. Hasta que un día, y a escondidas, le robé a mi hermana mayor un libro que, según decían, tenía malas palabras y por eso no lo podíamos leer los más chiquitos. Lo leía a la noche escondida tras las sábanas, y descubrí que no tenía malas palabras, sino palabras maravillosas. Era “Mi planta de naranja de lima” de José Mauro de Vasconcelos.
Creo que hubo un antes y un después cuando terminé de leer esa historia de soledades, miserias, y dolor. Un niño que sufría, que se había hecho amigo de una planta y que crecía de golpe mirando y relatando el mundo desde sus ojos inocentes. 
Quizás por su simpleza es que me quedó tan grabado cada uno de sus párrafos, y de ahí en más leí todo lo que pude escrito por ese autor, encontrando siempre historias hermosas, simples y llenas de humanidad.
Cada tanto tomo el libro y lo releo. En cada edad que voy cursando le voy encontrando un significado diferente, lo voy leyendo con diferentes miradas. Lo leí con ojos de niña, de adolescente, de mujer. Ahora lo leo con ojos de mamá, de adulta, y siempre, pero siempre llego al final y lo dejo a mano en el rincón favorito de mi mesa de luz, desde donde me acompaña con sus hojas ya destartaladas y amarillas, y ese aroma a pasado que paradójicamente se hace sentir tan presente con sus mágicas palabras.
Sindel Avefénix

Acá les dejo algunas frases y párrafos del libro que me encantan:

“El sueño hace que todo se olvide.”

“El pensamiento crece, crece y se hace cargo de toda nuestra cabeza y nuestro corazón. Vive en nuestros ojos y en todo lo que forma parte de nuestra vida.”

“Mi mamá me ha enseñado que debemos compartir nuestra pobreza con quien es aún más pobre.”

“El corazón de las personas debe ser muy grande para que quepan todos aquellos a los que quiere.”

“Ahora que había descubierto lo que era la ternura, la ponía en todo lo que me gustaba.”

«La casa se fue vistiendo de silencio, como si la muerte tuviese pasos de seda. No hacían ruido. Todo el mundo hablaba en voz baja. Mamá se quedaba casi toda la noche cerca de mí. Pero yo no me olvidaba de él. De sus carcajadas. De su diferente pronunciación. Hasta los gritos de los grillos, allá fuera, imitaban el trac, trac de su barba. No podía dejar de pensar en él. Ahora ya sabía lo que era el dolor. Dolor no de recibir golpes hasta desmayarse. No de cortarse el pie con un pedazo de vidrio y recibir puntos en la farmacia. Dolor era eso que llenaba todo el corazón, con lo que la gente tenía que morirse, sin poder contarle a nadie el secreto. Dolor era lo que me daba esa debilidad en los brazos, en la cabeza, hasta en el deseo de dar vuelta la cabeza en la almohada».


"-¿Qué es eso muchacho, matar a tu padre?   
 -Sí, voy a matarlo. Ya comencé. Matar no quiere decir que uno tome el revólver de Buck Jones y haga ¡Bum! No es eso. Uno mata en el corazón. Va dejando de querer y un buen día la persona muere."

Más historias de libros en lo de: Rochies


El antídoto - Un nuevo aporte a "Crónicas de la Muerte Dulce"

Una vez más vuelvo a participar de la genial idea de José Vicente, que nos ha disparado la imaginación a muchos con su proyecto.
Le agradezco la oportunidad de permitirme participar con mis relatos y por supuesto también le agradezco la cálida recepción en su blog.
Les dejo aquí el relato para los que quieran leerlo acá y en el final les dejo el link para que visiten el blog al que fue aportado y se deleiten con todas las historias maravillosas que hay.


09/12/2012 - El antídoto




             09/12/2012 - El antídoto





Después de haber perdido a toda su familia por la muerte dulce, se había atrincherado en su laboratorio para encontrar el antídoto contra ese maldito virus que estaba asolando al mundo entero.  Algunos de sus colegas lo habían acompañado un tiempo, pero todos habían ido contrayendo la enfermedad y se había quedado completamente solo. 

No recordaba cuando había sido la última vez que había dormido profundamente. Se pasaba el día entero con la mirada pegada al microscopio, probando con distintos métodos para encontrar la cura. 

Unos días antes le  había tomado muestras de sangre a su último compañero, antes de que falleciera. Estudió cada movimiento, cada transformación celular, segundo a segundo y logró llegar a conclusiones bastante positivas. Pero le faltaba un paso más, solamente uno para detenerlo. Tenía que tomar la muestra en el momento exacto en que comenzaban los cosquilleos, unos segundos después ya sería tarde. Según sus conclusiones ese era el punto donde se generarían los anticuerpos que detendrían la expansión del virus al tejido celular. 

Sabía que iba a tener poco tiempo, pero ya había preparado el frasco de vidrio esterilizado con la posible vacuna y un informe sobre los presuntos resultados y el momento en el que había que aplicarla. Lo único que le faltaba era comenzar a sentir él mismo los cosquilleos para confirmar su teoría.

Se preparó un café para mantenerse alerta y se sentó frente al microscopio una vez más.

De repente empezó a sentir que se le dormían los pies, como pudo se levantó, tomó una jeringa y se extrajo varios tubos de sangre. Puso una nueva muestra en el microscopio y le colocó las gotas de antídoto que había preparado para inmunizarlo. El virus VHM-07 no le hizo caso, siguió en expansión.
La desolación se adueño de su alma que ya había perdido toda esperanza. El dolor en el pecho se le había vuelto insoportable. Dándose por vencido se recostó en la silla y se adormeció.

Cuando volvió a abrir los ojos,  una hora después, su cuerpo estaba casi paralizado. A rastras se inclinó en la silla y se asomó a mirar el microscopio por última vez.  El virus se había quedado inmóvil, atrapado y estaba reduciendo su tamaño. 
Había encontrado la cura, la vacuna que había preparado tenía que aplicarse en el momento exacto de los cosquilleos y el virus después de una hora de resistencia al fin se detenía. Eso era todo… Pero ya era tarde…

…Un sabor dulce le inundó la boca y el frasco de vidrio que había intentado alcanzar se resbaló de sus manos, ya casi inertes, haciéndose trizas y desparramando toda la solución que contenía sobre el informe que había dejado escrito.

Sindel Avefénix


"Crónicas de la Muerte Dulce"    El blog de José Vicente 

miércoles, 10 de octubre de 2012

Convocatoria: Este jueves un relato "El teléfono"

Este jueves nos toca escribir sobre el teléfono, se me habían ocurrido muchas cosas para escribir sobre él, pero no terminaba nunca de imaginar situaciones en las que estuviera incluido este aparato que es un medio de comunicación muy necesario, pero que últimamente con el uso del teléfono móvil, al menos en mi país, se ha convertido en una obsesión. Así que me decidí por ésta historia, un poco más simple.



Noticias desde el móvil.

Marisa está tendida en la cama, es una de esas noches en las que se queda sola en casa. Su marido salió  de viaje de negocios y su hijo adolescente está en la casa de un amigo. Prende el televisor, va de un canal a otro. Las misma películas de siempre, las mismas nefastas noticias. Lo apaga y toma el libro de la mesa de luz. Ve de reojo su teléfono móvil.  Lo agarra y llama a su esposo para ver cómo va el viaje. No la atiende y piensa que quizás esté manejando. Lo deja sobre la mesa de luz y después de leer unas páginas se duerme.

Julia está sentada en el banco que está pegado a la Unidad de Terapia Intensiva. Es una una noche más de espera, su marido fue a tomar algo al bar de enfrente y su hijo se encuentra luchando entre la vida y la muerte. Le queda poco tiempo para obtener una nueva oportunidad. Busca en la cartera la revista de crucigramas para distraerse, se topa con el celular y lo mira, se da cuenta que le queda poca batería. No lo usa, no puede arriesgarse a que se le apague.  Toma la lapicera para resolver una grilla y a la tercera palabra se queda dormida.

Marisa escucha entre sueños el sonido de llamada de su móvil. Se despierta inquieta. Lo atiende a pesar de que es un número desconocido. Una voz de hombre le anuncia que su marido tuvo un accidente en la ruta, aparentemente se distrajo cuando intentaba responder una llamada en su móvil. No hay mucho que hacer, está grave y lo están trasladando hacia la capital, a la Clínica Solís. Descompuesta y sin fuerzas se levanta. Llama a su hijo para que venga urgente y empieza a girar sobre sus pasos sin saber qué hacer. Cuando llega su hijo se toman un taxi y van hacia la clínica.  Apenas arriban en el pasillo de entrada los recibe el cirujano, les explica que hizo lo posible pero que el paciente falleció durante la cirugía.  Marisa cae sobre los brazos de su hijo que llora sin consuelo. El médico le hace una pregunta que no esperaba escuchar. Marisa mira a su hijo que asiente y responde sin dudar.

Julia escucha el sonido de llamada de su teléfono móvil en la cartera, está entre dormida y cree que está soñando. Sus manos ansiosas revuelven la cartera hasta que llega a atender. Es un número conocido. Atiende, cerrando los ojos y deseando que el milagro se haga realidad.  A unos metros está su marido  volviendo del bar,  al verla hablar por el móvil acelera el paso. Julia deja caer el teléfono de sus manos y llorando de felicidad se entrega a los brazos de su marido que no puede creer lo que está escuchando.  La médica que tiene en sus manos la vida de su hijo le acaba de decir que ha llegado el momento, el corazón que necesitaba para el trasplante había sido recientemente donado. 
Sindel Avéfenix

Más historias telefónicas en lo de:  María José


miércoles, 26 de septiembre de 2012

Convocatoria: Este jueves un relato "Una mirada retrospectiva"




Durante tantos años se había preguntado qué habría pasado…
Qué habría pasado si aquella noche los dos bajaban la guardia, se guardaban el orgullo en el bolsillo y se dejaban llevar por sus miradas empañadas ante esa despedida.
Qué habría pasado si hubiese marcado ese número en el teléfono a la hora que él le pidió que lo hiciera. Si no se hubiese negado a tener ese hijo que tuvo que arrancarse del vientre porque la familia nunca le hubiese perdonado ser tan impura.
Qué habría pasado si lo dejaba todo para irse a vivir esa vida de pobres pero llena de sentimientos que él le ofrecía.  Se habían amado tanto, ella todavía lo amaba y estaba segura de que él también.
Tantas veces había vuelto a buscarla, pero se dejó llevar por la comodidad, por los miedos, por las palabras ajenas que la condenaban a un futuro mejor. Una vida vacía llena de cosas materiales, de amigos ficticios, de reuniones aburridas, de rutina. Una vida donde la protagonista seguía un guión que escribían los demás.
Habían pasado 25 años, y no había un solo día en que no se preguntara, si en vez de torcer su destino en esa esquina, llamada elección conveniente, hubiese seguido a su corazón…  Nunca podría saberlo, ni siquiera imaginarlo, tal vez hubiesen sido felices, o no.  Y qué importaba si ahora tampoco lo era…
Durante tantos años se había preguntado qué habría pasado… Y este era el momento en que se dio cuenta, que más allá del resultado, al menos hubiera vivido con la paz de saber que había tomado una decisión correcta y no con este pesar de saber que el tiempo nunca se puede volver atrás…
Sindel Avefénix

Más relatos instrospectivos en lo de: PEPE

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Convocatoria: Este jueves un relato en 300 palabras "Teatro, máscaras y apariencias"




Juan nunca había querido acompañarla a la fiesta de disfraces anual de la empresa  donde ambos trabajaban. Siempre terminaba lamentando no haberse animado a ir sola. Esta vez iba a aprovechar que su marido tenía una salida de amigos para ir.
Alquiló a última hora un disfraz de “Gatúbela”,  necesitaba un poco de acción, hacía años que la vida se le había vuelto rutinaria.  Era hora de liberarse y convertirse en una sexy súper heroína. Espero que su marido saliera y se calzó el traje ajustadísimo, se puso la máscara que le cubría bien el rostro y partió para la fiesta.
Apenas llegó  vio que había mucha gente que se divertía y la música era tentadora para bailar. Se pidió un “Sex on the beach” y recorrió el lugar.
Un hombre disfrazado de  “Spiderman” le llamó la atención.  Se quedó parada cerca. Pasaron pocos minutos cuando él la invitó a bailar.
La música se puso cada vez más melosa, no hablaron pero sus cuerpos tenían un lenguaje propio. La fricción y el calor fue en aumento, y terminaron de la mano caminando hacia el lugar más oscuro de la disco. Los besos fueron intensos, las manos se recorrieron sin freno, por encima y por debajo de los trajes. Se dejaron llevar por la pasión y sin mediar palabra tuvieron el mejor sexo que había experimentado en años.
Sin pensar en lo que había hecho, y feliz salió del lugar para llegar a casa antes que Juan.
Se sacó el disfraz, escondiéndolo en una bolsa.
Cuando llegó su marido no pudo creer lo que veía, estaba disfrazado de “Spiderman” y excitado le contaba lo buena que había estado la salida, al final habían decidido con sus amigos ir a la fiesta de disfraces de la empresa.
Sindel Avefénix

Más relatos enmascarados en lo de: Mónica

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Convocatoria literaria: Este jueves un relato "Ojo por Ojo"


Este jueves Tere nos invita a vengarnos, cumplí con eso, pero les pido disculpas porque me excedí un poquito en el límite de palabras. Espero que les guste igual!!!

Había esperado 30 años…
Ya todos se habían olvidado de ese viejo general  que, enfermo del corazón,  purgaba su condena bajo arresto domiciliario. Todos, menos él. 
Lo había llamado unos días antes con la excusa de hacerle un reportaje para limpiar su imagen. El general aceptó encantado y lo invitó a su casa. Vivía sólo en un departamento en el barrio de Belgrano.
Cuando lo vio abrir la puerta, miró sus ojos opacos y ni siquiera pudo sentir respeto por las arrugas que los enmarcaban. Entró detrás de él y con las manos transpiradas le mostró la credencial falsa que acreditaba su función de periodista renombrado. 
No pudo esperar mucho, quería concretar ya lo que había ido a hacer. Sin demasiado esfuerzo lo redujo.
El general tenía cara de espanto, quería gritar pero su voz se entrecortaba, la mano de su visitante le aprisionaba la garganta.  Trató de zafarse pero no tenía fuerza, no quedaba nada de ese hombre que había vivido años dorados abusando de su poder. Ahora era solamente un viejo. Un viejo que se arrodillaba pidiendo clemencia, un viejo que cuando sintió el frío del arma en su cabeza se abrazó a las piernas de su ejecutor clamando piedad.
Sintió como le gatillaba el arma, una, dos, tres veces sobre su sien, pero no sintió ningún estruendo. El miedo que sentía le provocó un dolor agudo en el pecho, un ardor en la espalda y supo que la muerte le había llegado arrastrando por el piso la poca dignidad que le quedaba. Esa misma dignidad que en nombre de la patria tantas veces él había robado a sus víctimas,
Había esperado 30 años para poder cobrarse su deuda,  se miró las cicatrices que le había dejado ese mismo general en su cuerpo. Por suerte en esa época era joven y había logrado sobrevivirle  al miedo.  Se fue  mirando por última vez el cuerpo de quién había sido su torturador inerte en el piso.
Ojo por ojo, miedo por miedo. . Ni siquiera le había hecho falta cargar el arma.

Sindel Avefénix

Más relatos vengativos en lo de: TERESA




lunes, 10 de septiembre de 2012

No perdonar




No perdonar…
Porque el dolor se hizo intenso con el paso de los días y fue reptando por mi sangre, como un aspid venenoso,  convirtiéndose en rencor.
Porque las palabras calladas formaron nuevas heridas en mi garganta y fueron estampando un grito ahogado, como un pájaro herido, convirtiéndose en impotencia
No perdonar…
Porque los  buenos recuerdos se esfumaron con tristeza y fueron hincándose en mi pecho, como una espina sin rosa, convirtiéndose en tormento.
Porque lo entregado se estrujó entre  tus manos, y fueron mis manos las que quedaron vacías, como un cuenco sin agua, convirtiéndose en un pozo seco.
No perdonar…
Porque los instantes huecos se llenaron de lágrimas y fueron nublando mi mirada, como un planeta oscuro, convirtiéndose en eternos.
Porque las huellas profundas se adentraron sin piedad y fueron abriendo grietas en mi alma, como una espada infectada, convirtiendo las llagas en carne viva.
No perdonar…
Porque no puedo… No quiero… No debo…
No perdonar…
Porque el único que se tiene que perdonar, en nombre de la dignidad, sos vos…

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Convocatoria: Este jueves un relato "Relaciones"


Este jueves San nos invita a escribir sobre relaciones, en un juego donde la consigna es escribir en no más de 250 palabras y comenzar el texto con estas palabras: "Desde el mismo instante en que te vi senti..."
Hice lo que pude, espero que les guste!!!


Desde el  mismo instante en que te vi sentí que mi vida había encontrado su verdadero destino.
Te había esperado tanto tiempo que tu llegada fue la concreción absoluta de todos mis deseos.
Apenas vi  tus ojitos oscuros, nublados todavía por la novedad de la luz que los sorprendía, sentí dentro de mí  el amor más profundo y puro que jamás había sentido.
Estabas acurrucado sobre mi pecho, poniendo suavemente tu carita cálida y rosada sobre mi piel, buscando con tu boca el alimento y el calor que necesitabas. 
Te rodeé con mis brazos, atrás quedaba el dolor, el cansancio y las horas de espera. El mundo se había detenido para ambos, fue el instante más mágico, ese que pacta una unión eterna e incondicional entre dos personas.
Los dos llorábamos, mi llanto era de emoción, de plenitud, de paz. El tuyo era el reclamo de la adaptación a ese mundo nuevo al que habías venido.  Te acomodé sobre mi corazón, podía presentir tus latidos rápidos, acelerados, con un ritmo diferente al que tenemos los adultos, los latidos de un corazón que estaba casi de estreno.  Pasó un ratito y al ritmo de mi respiración te quedaste dormido.
Ya pasaron diecisiete años desde ese día, el más feliz e intenso de toda mi vida. Pero cada año, cada paso, cada palabra que acompaña tu crecimiento me hace  ir creciendo con vos hijo mío. Porque de tu mano aprendí a ser madre, y a vivir una vida nueva llena de sentido.
Sindel Avéfenix

Más relaciones en lo de: SAN