PALABRA 43 DE 52
AGUA
Y este es mi aporte:
Que venga el agua, pronunciada en tormenta, esa que se anunciaba centellando rayos en las oscuras mañanas de invierno cuando nos mirábamos de lejos.
Que desborde todos los caudales y caiga sobre mi piel como lluvia sanadora borrando los rastros de esos besos fugaces que bordaron arco iris en mi cuerpo. Que me inunde y arrase de mis poros las huellas fecundas de tus manos, los puentes construidos con ansiedad consumada, los estigmas marcados a fuego.
O se haga manantial y su frescura apague esta calidez de auroras sembradas en mis células, semillas de sueños que nunca florecerán. Que nunca serán primavera.
Que caiga barriendo en lágrimas tu imagen, contorno fantasmal que impregna mis pupilas y me traiga como remanso un arroyo donde ahogar tu olvido, y esta sensación asfixiante de saberte libre, lejano. Un océano entre mis manos, imposible de retener.
Que venga el agua, que caiga, que arrase...
Que sepulte bajo su fondo este recuerdo lacerante de pérdidas, y cubra con un manto de algas nuevas mi alma seca.
Y que por fin se disemine en gotas y cada una de ellas apague los luceros encendidos de tus ojos, que ya no están sobre mí, túneles oscuros que llevaron mis deseos hacia la utopía de querernos.
Sindel Avefénix
Imagen tomada de la Web (C) (R)
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