Este jueves nos unimos todos los jueveros para rendir homenaje y recordar a un compañero entrañable que se nos fue. Eduardo.
Eduardo es el señor de las cartas no enviadas, que paradojicamente sin serlo, llegaban a todos los que lo leíamos, profundamente.
Llegó de la mano de Mónica, su hija, quién nos contó un poco de él, un hombre mayor que cada jueves escribía sus bocetos en papel para que luego ella los pasara al blog y pudieramos conocer sus puntos de vista sobre los distintos temas.
Y tengo que agradecerle que lo haya hecho, porque pasar a leerlo era siempre una lección de vida. Sus letras han llegado a mí en momentos tremendos, brindándome un bálsamo de esperanza y de experiencia de vida, que siempre me hacían reflexionar.
Nunca llegué a conocerlo en persona, pero tampoco hizo falta para saber que era una persona íntegra, sabia y muy fácil de querer. Por eso sentí mucho su pérdida, y le hice un homenaje en el momento de su partida. Sabía que lo iba a extrañar, que me iban a hacer falta sus cartas, sus letras. Y así es.
Cada tanto me doy una vuelta por su blog, que por suerte ha quedado abierto, para releer sus palabras y seguir aprendiendo de su paz, de sus años, de su mano.
No es fácil despedir a un compañero, uno se siente tan cerca de los otros a pesar de las distancias, que es triste tener que dejarlo ir. Pero lo hago sabiendo que mucho de él nos ha quedado y que pudo irse en paz y en plenitud.
Ya lo dije y lo repito, Eduardo, solamente tu cuerpo se ha ido, pero tu alma ha quedado entre nosotros para siempre. Gracias por habernos dado tanto.
Sindel Avefénix
Les dejo estas maravillosas palabras de Eduardo:
Pero ese ayer ya pasó; nada de lo vivido puede cambiarse ni retocarse por mucho que quisiéramos y todo lo bueno que desearíamos que volviera otra vez sería imposible.
Por suerte también lo malo que puede haber pasado quedó atrás y revivirlo otra vez sería un lamentable error. Entonces nos encontramos en medio del camino y nos parece ver delante nuestro un panorama mucho mejor.
¿qué debemos hacer entonces? No lamentarnos por todo lo que no pudo ser –si no fue bueno- ya que de nada sirven las quejas. Ya es tarde para corregir posibles errores, y por mucho que deseáramos, cambiar no se podría.
Nos encontramos entonces en un determinado momento en nuestra vida en donde, con suerte, podríamos desenvolvernos mejor para que cada instante pueda ser vivido con plenitud.
Lo que se fue, quedó atrás, ya no sirve, si fue bueno, ya pasó, y si fue malo, lo mejor es el olvido.
Solo nos queda un nuevo mundo -el de un mañana, dios mediante- si podemos disfrutarlo, debemos comenzar a planificarlo con nuestros mejor atención.
Repetir viejos errores sería contraproducente. La vida enseña.
Algo debemos haber aprendido.
Más sobre Eduardo en lo de: LOIS Y CLARK
Todos los textos que están expuestos en este blog son propiedad intelectual de mi persona y están registrados bajo el nombre Sindel Avefénix. Salvo menciones expresas de otros autores.

























































